Literatura sin autor: Un análisis literario del bot Metaphor-a-Minute

Arriba: La portada de la cuenta @metaphorminute

El objetivo de este ensayo es analizar el concepto de la fragmentación literaria a través de un bot de twitter llamado @Metaphor-a-Minute [1], cuyo código fue escrito por Darius Kazemi. Este bot se creó en mayo de 2012, y ha estado publicando tuits desde entonces. La premisa del bot es muy simple: su objetivo es crear metáforas literarias combinando nombres comunes y adjetivos en el siguiente formato: “a/an {nombre} is a/an {nombre}: {adjetivo} and  {adjetivo}”.Por ejemplo, en mayo de 2019 tuiteó: “a phosphoresence is a rationalisation: atributional and chattel”. Utilizando palabras aleatorias pretende imitar el estilo de numerosos autores de literatura convencional, con el posible objetivo de minimizar la influencia del autor en la interpretación de la obra.

De por sí, cada tuit individual no revela mucha información. Para empezar, el programa es increíblemente simple. Esta simpleza causa que la mayoría de los tuits no tengan sentido, como en el ejemplo de arriba. Pero esto es simplemente un paradigma endémico en el mundo de los bots de twitter, en el que una obra fragmentada crea significado mediante la paulatina acumulación de sus partes. Por ejemplo, si fuéramos a analizar la siguiente metáfora del bot en el contexto de una clase de inglés: “a classification is a self-deceit: biodegraded and boppish”. ¿Que pretende decir el autor con esto? Boppish, en los años 20, podría significar “hip” o “de moda”. Con esta definición podemos ver que el autor quería criticar la tendencia de nuestra sociedad a clasificar cosas, ya que al intentar clasificar el mundo a nuestro alrededor perdemos la descripción total de un concepto, y de esa manera nos mentimos a nosotros mismos. De la misma manera, una clasificación es efímera y degradable, ya que nuestras definiciones dependen del contexto que habitamos y el raciocinio detrás de esa clasificación pronto perderá sentido.

Abajo: Otra excelente metáfora: Aunque la enumeración de casos no sea la manera más elegante de probar un teorema matemático, puede ser la más certera.

He escrito este ejercicio porque creo que sirve para contextualizar a esta obra. @Metaphor-a-Minute existe para demostrar la subjetividad del análisis literario. Al leer y analizar un texto, uno pretende asociar las palabras de un autor a un pensamiento o idea, pero en el proceso ajustamos el texto a nuestras propias definiciones. En su más absoluta esencia, la literatura no tiene sentido para el lector hasta que la obra se contextualiza dentro del entorno en el que se lee, sea un entorno cultural, socioeconómico, o de género. Este concepto no es algo radical, si no que fue popularizado por el movimiento postmodernista con “la muerte del autor”, de Roland Barthes [2]. En éste, Barthes sugiere que el acto de intentar comprender las intenciones de autor limita el alcance de una obra. En este caso, el autor no nos deja opción, ya que la obra fue creada sin ninguna aportación externa (salvo un diccionario). En este sentido la obra deja de tener un autor, y por lo tanto podemos estudiarla sin ninguna perturbación externa salvo la nuestra. Es curioso como este concepto del arte sin autor alude tan bien a la metáfora analizada previamente, ya que el lector, al clasificar las intenciones del autor en un pasaje, no sólo limita su comprensión si no que se miente a si mismo al pensar que esta clasificación es la única realidad verdadera.

Y es por esto por lo que el mensaje de este bot es tan poderoso. Es un lienzo en blanco para la creación de ideas. Cómo el texto es un producto puramente algorítmico, no está asociado con previas ideas o intenciones de un autor, y por lo tanto se puede asociar a cualquier racionalización. Es en este proceso en el que el bot crea literatura de la nada, ya que un observador ingenuo podría llegar a obtener revelaciones que de otra manera no podrían existir.

Obras citadas:

  1. Kazemi, Darius (@Metaphor-a-Minute): twitter.com/metaphorminute
  2. Barthes, Roland: The Death of the Author, 1967

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